El enfermo de Alzheimer notará como sus capacidades cognitivas irán mermando paulatinamente, es decir, este cambio no se produce de forma brusca, sino que lo hace de forma gradual. A continuación, haremos un repaso de los síntomas cognitivos más significativos:
1. Pérdida de memoria
El Alzheimer tiene como principal síntoma la pérdida de memoria pero debemos saber que no solamente es eso, sino que se ven afectados muchos otros aspectos. Además, debemos conocer los diferentes tipos de memoria que se ven afectados:
Por un lado, la memoria inmediata. Este tipo de memoria se encarga de la retención de información importante o necesaria durante un tiempo determinado corto (segundos) para llevar a cabo una operación definida.
Por otro lado, se verá también afectada la memoria reciente o a corto plazo, la cual se encarga del almacenaje de datos de mayor o igual duración (días o semanas). En consecuencia la persona presentará dificultades para recordar sucesos o eventos ocurridos recientemente, por lo que será común que se desoriente en tiempo y espacio (por ejemplo: pide de desayunar al mediodía porque no recuerda que lo hizo a la mañana).
Finalmente, se producirá una pérdida de la memoria remota o a largo plazo, cuya función es almacenar grandes cantidades de datos autobiográficos. Es la que nos hace capaces de contestar quién somos, qué hemos hecho y cómo ha sido el transcurso de nuestra vida.
También podemos clasificar otros tipos de memoria en función del tipo de información que almacenan. Es el caso de la memoria de trabajo (nos permite poder llevar a cabo los quehaceres de la vida diaria relacionándose con la memoria inmediata), la memoria episódica (al verse afectada aparecen dificultades para ordenar cronológicamente sucesos de nuestra vida por lo que es común que personas con Alzheimer recuerden su vida pasada como un hecho actual y por tanto se olvidan de que tienen nietos, hijos, que ya no viven en el pueblo…), la memoria semántica (archivo del conocimiento conceptual: dificultad para poner nombre y significado a las cosas, relacionar datos… se ve implicada en tareas como saber que pera y plátano son frutas, hacer listas de palabras del mismo tipo, nombras animales, etc) y la memoria procedimental (AVD = Actividades de la Vida Diaria).
Alteraciones del lenguaje
El lenguaje será cada vez menos rico y fluido lo que hará a veces la comunicación complicada con la persona. Progresivamente, mermará también su capacidad de lectura y escritura llegando incluso en estadíos más avanzados de la enfermedad al mutismo.
Desorientación
Otro síntoma muy característico de la enfermedad de Alzheimer es la desorientación a tres niveles: temporal, espacial y personal.
En primer lugar, la desorientación temporal implica que el enfermo comienza a perder la noción de la fecha en la que nos encontramos, no reconocer el día, mes y año exacto, pero si sabe qué día de la semana es. Más adelante se desorientará aún más en la fecha (llega a confundir hasta el año), en el día de la semana y, posteriormente, no reconocerá ninguna de las consignas anteriormente descritas, llegando incluso a no reconocer en qué momento del día se encuentra.
Consecuentemente, puede conducir a dificultades para actividades diarias como el vestido, pues al no saber en qué estación del año estamos, la persona puede ponerse una prenda de verano cuando estamos en invierno, y viceversa. Además, no van a saber si tienen que comer, si ya lo han hecho o cuántos días hace exactamente que se ducharon.
En cuanto a la desorientación espacial, la persona con Alzheimer comienza a desorientarse cuando está conduciendo o cuando va caminando por espacios que no son muy familiares o conocidos y se pierde. Posteriormente se perderá en sitios más conocidos, como puede ser su barrio o los barrios cercanos, de los cuales tiene mayor conocimiento. Finalmente, pierde la orientación dentro del propio hogar y no sabe situar las diferentes estancias de la casa (dormitorio, baño, cocina...).
Para terminar, la desorientación personal consiste en que la persona deja de tener conocimiento de su yo y no sabe quién es él mismo. No recuerda o reconoce cuáles son sus gustos y aficiones, en qué ha trabajado o por qué miembros está compuesto su entorno y familia. Olvida que tiene nietos, hijos, pareja... Y no sabe dar un rol a las personas con las que se relaciona (no sabe quién es el médico, el vecino, la hija, etc.).
Otros síntomas
Otro aspecto que se ve afectado es la atención, esta disminución se conoce como aprosexia y consiste en la incapacidad de un individuo para fijar la atención lo que provoca que en muchas ocasiones la persona no pueda llevar a cabo una actividad concreta o finalizarla. Por otro lado, otro síntoma importante es la agnosia se define como el no reconocimiento del mundo que nos rodea a través de los diferentes sentidos (vista, olfato, tacto, gusto y oído) sin que estos se encuentren dañados o alterados. Además, existe la apraxia que consiste en la incapacidad para realizar un gesto o un movimiento voluntario dirigido a un fin. Existen tres tipos de apraxias: la ideomotora (decir adiós con la mano, santiguarse, hacer el movimiento de peinarse), la ideatoria (sacar libros de una caja, coger llaves, meterlas en la cerradura y girarlas, etc; es decir, movimientos encadenados entre sí) y constructiva (incapacita la construcción en el espacio, como puede ser la escritura, el dibujo, realización de puzles, etc).

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