Cuando una persona comienza a padecer esta enfermedad, todo lo conocido
pasa a ser algo nuevo, lo que acaba por provocar que su comportamiento se vea
modificado por el miedo y la inseguridad. Por culpa de esto, muchas veces la
relación familiar y la convivencia pueden comenzar a ser más y más difíciles,
llegando a provocar situaciones muy tensas. Sin embargo, no se debe olvidar que
todo esto es consecuencia de la enfermedad y que el paciente no lo hace de
forma intencionada.
En primer lugar, la persona con Alzheimer suele desarrollar una actitud
agresiva debido a la frustración de todo lo que le ocurre, cambios en
su vida, efectos de la medicación… Pero ante todo esto siempre se debe
reaccionar con calma, cambiando de tema, explicando todo con tiempo o
incluso revisando la medicación.
Además pueden darse situaciones en las que el enfermo comience a vagabundear,
es decir, a caminar sin rumbo fijo, en lugares extraños o con dificultad. Al
contrario que las reacciones agresivas, los vagabundeos pueden ser consecuencia
de un montón de factores que no son capaces de demostrar como puede ser la
necesidad de aseo, la sensación de dolor, hambre o incluso algo tan sencillo
como por desorientación. Ésta, puede ser una situación muy difícil para la
familia pero que se puede mejorar con cosas tan simples como:
- Dibujos por la
casa a modo de instrucciones
- Sistemas de
seguridad y cerraduras
- Pulseras o algún
modo de identificación por si alguna vez se pierde
- Así como algún
paseo diario para evitar la necesidad de caminar sin rumbo
En segundo lugar, las alucinaciones, los delirios, la repetición
de palabras o acciones también son comportamientos muy comunes que se
producen a causa de trastornos sensoriales, efectos secundarios de la
medicación, desorientación… Aquí lo único que se puede hacer es tratar de
tranquilizar a la persona, situarla en algún lugar que le resulte conocido y
nunca negarle que lo que esta viendo es real, pues para el si lo es, y negarlo
solo provocaría más agobio, sensación de pérdida y agresividad.
Por último, debido a todo el estrés que esta enfermedad provoca en la
persona enferma acaba por provocarle “una inversión de la pauta del sueño”,
provocando que duerman durante el día (que es donde más estrés podrían recibir)
y que estén despiertos por la noche (donde menos cosas pasan y más tranquilos
están).
En este emotivo vídeo se puede ver algunos de estos comportamientos, así
como algunas de las reacciones de sus familiares, dando mayor hincapié en
la deambulación:
Fuente:https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/vida-saludable/cuidando-al-cuidador/alteraciones-de-la-conducta-y-demencia
https://fiapam.org/wp-content/uploads/2013/12/GuiaAlzheimer.pdf
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