En esta etapa la enfermedad no es fácilmente reconocible. La persona continua desenvolviéndose de forma independiente y haciendo sus actividades del día a día, con la única diferencia de que olvida una serie de cosas como la ubicación de ciertos objetos o algún nombre de sus familiares, lo que les hace desconfiar a ellos.
- No saber planificar u organizar
- Perder cosas de valor
- Olvidarse de nombres de personas u objetos
- Realizar tareas con dificultad
- Olvidarse de lo que se lee
El diagnóstico
en esta etapa no suele ser común ya que tanto el enfermo como la familia suele
pensar que el envejecimiento puede ser el causante de esta serie de síntomas,
cuando en realidad no. Esta etapa es mucho más importante que el resto para
detectar esta enfermedad ya que, un tratamiento temprano puede retrasar o
incluso parar durante algún tiempo el resto de los síntomas o el agravamiento
de los mismos.

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