Al comienzo de esta enfermedad, la familia se encuentra desorientada y perdida, sin saber muy bien cómo actuar o qué hacer con esta situación. Esta incertidumbre llegará a crear una sensación de miedo y angustia en ellos a medida que vayan observando la aparición de síntomas cada vez más graves o que antes no presentaba la persona enferma.
En numerosos casos, la familia o ayudantes del enfermo intentarán tener todo bajo control, a pesar de esto no ser posible, creando una sensación de inutilidad y de fracaso en ellos por no ser capaz de tratar con esta persona, llegando en algunos casos a dudar de la veracidad del diagnóstico, creyendo que van a poder así deshacerse de la enfermedad.
Es muy importante que, en el momento en el que se le comunica a la familia la condición del enfermo, se le explique también la importancia que tiene su comportamiento en su evolución. El inicio temprano del tratamiento puede ayudar a evitar el rápido agravamiento de la enfermedad, así como la empeora de su actitud y comportamiento hacía sus nuevas dificultades. Cuanto antes se inicie el tratamiento, tanto farmacológico como no, más se van a retrasar los síntomas y la persona va a tardar más en desarrollarlos.
Fuente:https://www.fundacionreinasofia.es/Lists/Documentacion/Attachments/13/Guia%20practica%20familiares%20de%20enfermos%20de%20Alzheimer_final.pdf

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