La higiene personal puede parecer algo básico y sobre lo que no hace
falta hacer una pausa para explicar, pero muchas veces no es así. Son muchos
los pacientes que consideran esto algo secundario o una rutina, pero no como
algo que le puede prevenir de muchos problemas a diferentes niveles.
En esta enfermedad no siempre va a ser fácil mantener una continua
higiene, pues en las últimas fases los pacientes necesitarán mucha ayuda por
parte de los cuidadores, pero será de gran importancia que el papel de éstos
continúe siendo, o pareciendo, una mera ayuda para que así no piense que pierde
la autonomía o la seguridad al realizar su rutina, pues podría perder el
interés en seguir realizándose.
Estos cuidados previenen de complicaciones físicas como úlceras,
irritaciones, heridas… pero también de cambios psicológicos como alteraciones
de la autoestima, conducta… así como sociales como el rechazo o el aislamiento.
algunas instrucciones que se pueden seguir son las siguientes:
El paciente, como ya se ha explicado, debe pensar que continúa teniendo
una autonomía considerable, por lo que se debe explicar antes de nada lo que se
va a hacer y cómo, siempre con mucha calma, pues el momento del baño debe
resultar placentero y no estresante. A partir de ahí se dejará en la mano del
paciente todo aquello que pueda hacer de manera individual, dejando el lavado
del pelo para el final, pues suele resultar agitante. También hay que secar muy
bien los pliegues del cuerpo, así como realizar un correcto lavado de los
dientes y la boca.
Fuente:https://fiapam.org/wp-content/uploads/2013/12/GuiaAlzheimer.pdf

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